La gran jugada

 

Esquina de Rivera y Herrera. Ahí mismo, donde está la parada de ómnibus, la panadería y la farmacia.

Sí ahí, mucha gente esperando su transporte a las 14:30 horas para viajar hacia el este o norte de la ciudad.

Gente dispuesta de forma desparramada como formando obstáculos. Como una verdadera defensa rival a vencer.

Un par de adolescentes con pinta de ser alumnos y aprendices de la escuela de la calle, se aproximan en forma desenfadada desde el oeste. Uno transporta una pelota vieja y desinflada y se decide a jugársela y enfrenta a aquella madeja de piernas.

La pisa, la engancha con el interior o el exterior del pie derecho, engaña, sale a derecha o izquierda, otra vez la pisa y frena en el borde del campo, allí sí, sobre el cordón de la vereda. Y vuelve a seguir eludiendo a todos los contrincantes que no atinan a trancarlo, a cerrarle el paso. Pues, no saben por dónde va a escabullirse, es hábil.

El otro lo mira y sin dejar de saborear su pucho amarillento, se desmarca por los espacios vacíos.

Yo que estuve siguiendo el juego apoyado contra la pared de la farmacia al lado sur del campo y más bien como juez de línea, los miro, los sigo hasta el desenlace.

Cuando pasa a los últimos, luego de haber dejado a todos como postes, ya está al borde del área, ya está en la esquina, mira a su compañero, a quien nunca se la pasó y define toda la acción, con tal sonrisa completa de satisfacción, que parecía ¡fascinado por su jugada, que ni la de Maradona contra los ingleses supondría que se le compara! 

Mira atrás, a aquellos ocasionales rivales y público aún presos de la sorpresa, y con un gesto típico plasmado por su imaginación ¡invita al aplauso o la ovación!

 

Montevideo, Miércoles 14 de junio de 2017

Fredy Wilson Acosta Techera

 

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